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Notas

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Actualmente, en el mundo, estamos viviendo una especie de “Revolución verde”. Cada vez se presentan más espacios gastronómicos que nos hacen pensar en el cuidado de nuestro ambiente y nuestros cuerpos de la manera más natural posible. Una alimentación vegetariana y/o vegana, nos guía en el camino del respeto a nuestros organismos y a los derechos de los animales para una feliz convivencia. Siguiendo la misma línea con la homeopatía nos enfocamos en un cuidado saludable para nuestras mascotas.

Al recibirme de médica veterinaria no me terminaba de convencer la forma en que “curábamos” a nuestros animales. Así inicié mi carrera como homeópata hace ya más de 10 años. Elegí la homeopatía porque es un enfoque más natural y holístico de encarar los trastornos que se les presentan a mis pacientes. Pero, ¿de qué se trata la homeopatía? ¿Por qué conviene más que los medicamentos tradicionales o la alopatía? ¿Por qué esta terapéutica crece cada día más en nuestro país? Te lo voy a contar acá.

Hace unos 200 años un médico alemán, Samuel Hahnemann basándose en un principio de Hipócrates de “lo similar cura lo similar” descubría la homeopatía para la salud humana y hace más de 30 años que es utilizada en el país para nuestros animales. Poniéndolo en criollo, la homeopatía es una forma de realizar un tratamiento basándonos en medicamentos que provienen de los tres reinos: animal, vegetal y mineral. Actualmente existen más de 3.000 cepas de medicamentos homeopáticos y cada remedio lleva una pequeña cantidad de principio activo, conocida como “dilución”, lo que varía de acuerdo al efecto que se desea conseguir con el tratamiento.

Casi todas las enfermedades pueden tratarse con Homeopatía. Y además de eficaz no tiene efectos secundarios. Cuando la energía vital se desequilibra (por virus, bacterias, estrés, mala alimentación, etc.) aparece la enfermedad. La homeopatía ayuda a nuestro organismo a encontrar la curación por sí mismo. Estimulamos la autocuración volviendo a nuestros pacientes menos susceptibles a enfermar. Esto se debe a que el cuerpo tiene “memoria”, como la varicela, solo se tiene una vez en la vida, luego se genera inmunidad.

A la consulta pueden llegar dos tipos de pacientes: animales con enfermedades crónicas graves que la medicina convencional no pudo curar (alergias, cáncer, artrosis); y animales cuyos dueños ya se atienden con homeopatía y desean lo mismo para sus mascotas.

Debido a que mis pacientes no hablan contamos con una gran ventaja o desventaja, según quien lo mire. No pueden decirme qué les duele, cómo, por qué, etc… No pueden decirme que están tristes porque los mudaron y extrañan ese balconcito donde se acostaban a tomar sol todas las tardes de invierno.

Para que este tratamiento tenga éxito, debemos entender que a los homeópatas nos importa todo: la forma de relacionarse con sus pares, con las personas, cuándo están contentos, tristes o con miedos, qué les gusta comer y qué no, y lo más característico de cada uno. Así como las personas somos únicas e irrepetibles, ellos también.

Desde la Homeopatía se pueden facilitar los procesos de adaptación al cambio.  Cada animal tiene recursos propios para afrontar esas situaciones que el tratamiento no anulará ni suprimirá ya que de lo contrario evitaría su evolución como Ser. Esta sería la forma de actuar de los medicamentos tradicionales. Una alergia cutánea se cura (suprime) con antibióticos o corticoides. En cambio, con el medicamento homeopático correctamente elegido llegamos a una sanación desde adentro y evitamos otras manifestaciones posteriores.

Durante este tiempo he ido encontrando más y mejores aplicaciones para mis pacientes; tanto es así que hoy, para mí, la medicina alternativa es la tradicional y mi primera elección es siempre la homeopatía.

¡Hasta la próxima!

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Hoy en día, la idea de enfermedad se basa en diversas causas patológicas que deberán ser tratadas por su etiología (parásitos, virus, bacterias, etc…) perdiendo de vista al animal como un ser de carácter único e irrepetible. Creemos, erróneamente, que nuestros animales no poseen personalidad y por lo tanto pasamos por diferentes especialistas que solo logran curarlo parcialmente sin llegar a una sanación integral, repitiendo el cuadro o, lo que es peor, agravándolo más adelante. Todos los seres vivientes tienen su energía vital que en estado de salud se encuentra equilibrada; pero ante la presencia de un síntoma, esta se desarmoniza y da paso a la enfermedad. La tarea del homeópata, es modalizar esta enfermedad según la manera única y peculiar de cada animal de demostrarla. 

Por ejemplo: en el caso de las alergias tenemos distintos parámetros a considerar como que hay algunos caballos que presentan ronchas cutáneas, con o sin prurito; otros fuertes catarros con mucosidad, algunos tosen por la mañana u otros después de trabajar; algunos se deprimen muchísimo mientras que otros no tanto. 

En el caso de los caballos tenemos una serie de factores a considerar que ellos mismos nos van demostrando, lo que podría englobarse dentro de la susceptibilidad de su fuerza o energía vital, que sería su modo de reaccionar ante cada echo de su vida, lo que lo transforma en un caballo más manso o dócil, o más colérico, alegre o triste, o desganado o enérgico. Esto nos lleva a prestarle más atención a las mal llamadas “pequeñas cosas”, que para nosotros los homeópatas, no son tan pequeñas como, la forma de relacionarse con el jinete o con el peón, la actitud antes de entrar a una competencia, su modo de reaccionar ante ruidos extraños como tormentas o música. No existe separación entre como manifiesta su carácter o como manifiesta una manquera; se trata de un ser único y cada reacción es producto de una totalidad indivisible. Por esta razón, la labor del veterinario homeópata es, conocer al caballo como un ser íntegro tanto en la salud como en la enfermedad, por qué hace lo que hace, cómo, dónde, cuándo.

Dicho todo esto creo que estamos en condiciones de definir que la homeopatía no solo se aplica para tratar casos clínicos agudos o crónicos, sino también en trastornos de conducta, pre y postoperatorios, trastornos por estrés, colaterales y secundarios. En estos últimos, vale aclarar que como el caballo es sacado de su hábitat natural para llevarlo a clubes hípicos y someterlo a un encierro temporario, surgen los problemas de adaptación a este nuevo estilo de vida artificial y altas exigencias deportivas; por lo tanto la homeopatía busca medios para ayudarle al caballo a enfrentar esta nueva realidad.

Los medicamentos homeopáticos son de origen animal, vegetal o mineral y se prescriben a bajas dosis ya que llevan el principio activo que va a actuar sobre la energía del animal ayudándole a recuperar su vitalidad. Por esta razón, es que también sirven para contrarrestar los efectos de los productos químicos. Otro de los usos de la medicina homeopática es como prevención. Esto se debe a que se trata al caballo como un todo y se busca un medicamento que lo represente a él como ser único e irrepetible y ante cualquier circunstancia nueva en su vida que lo haga reaccionar de un modo determinado, pudiendo diferenciar si se trata de un proceso que debe pasar para limpiar su organismo y prepararlo para nuevos retos en su vida o, simplemente porque se trata de una susceptibilidad que se le despierta. Por ejemplo, si tenemos un animal con diarrea, está expresando que tiene una necesidad de limpiar su sistema digestivo, probablemente su intestino, de alguna impureza y, por lo tanto, se lo ayuda a que lo realice en un modo armónico, pero no se le corta el proceso de curación que comenzó. Si la prescripción del medicamento es la correcta, lo que ocurre después es que estará en mejores condiciones que antes sin haberle cortado las vías de exoneración. Esto se debe, a que el organismo siempre busca la forma de reorganizarse y si obramos en contra de este principio administrándole alguna droga alopática, lograremos lo mismo pero a expensas de un gasto mayor de energía, pudiendo complicar el cuadro, profundizándolo mas, y volviendo a nuestro ejemplo, pudiendo llegar a un cólico.

La homeopatía es una ciencia que contempla a la enfermedad como un proceso de desequilibrio general, no así como mal se piensa, una medicina alternativa. Se trata de diferenciar entre medicina alopática (convencional) y medicina homeopática (se busca el homólogo). La medicina homeopática surge de la mano de su creador, Dr. Samuel Hahnemann, hace más de 200 años quien buscaba entender a los autores como Hipócrates (400 AC) el que afirmaba “No existen enfermedades, sino enfermos”.   

Es lo que elegimos para que nuestros animales tengan una mejor calidad de vida.  

En general es una de las afecciones más comunes que se abordan con Homeopatía. La gente busca evitar los corticoides ya que los resultados son en el momento pero a largo plazo las cuentas se pagan más caras.

Pero, ¿de qué se trata la alergia en sí?

Es una reacción fisiológica que es presentada por el sistema inmunológico ante la aparición de una sustancia nociva para el organismo. Pero vamos a traducir un poco todo esto, en especial para la gente que no se relaciona con el ambiente médico. Las enfermedades alérgicas afectan entre un 15-20% de la población humana, con sus diversas manifestaciones y causas aparentes. 

¿Porque afecta a determinados individuos y no a todos por igual?

Los individuos que se ven afectados presentan un desequilibrio en su energía vital que no les permite adaptarse en forma armoniosa con el entorno y lo expresan por los diferentes síntomas (dermatitis, mucosidad nasal, tos, entre otros). El tratamiento homeopático apuntará a restablecer la relación de ese paciente con su entorno, fortaleciéndolo, para que ante la presencia de otros alérgenos éste, esté lo suficientemente fuerte para no verse afectado.

En los perros las alergias más comunes se presentan entre el primer y tercer año de vida. Las causas son diversas y pueden variar entre picadura de pulga (dermatitis alérgica por pulgas), alergia alimentaria, por contacto o por inhalación de alérgenos. Todos estos motivos estimulan el sistema inmune que desencadena los síntomas que observamos en nuestros animales, siendo el más común el rascado o picazón (lamido, rozamiento contra objetos o mordisqueo). Tampoco debemos olvidar que ciertas razas presentan predisposición genética como Bulldogs, Boxers, Setters, Retrievers, West Highlands, Dalmatas, entre otros.

Podría citar muchos casos para demostrar la acción de la homeopatía en individuos con manifestaciones alérgicas, como es el caso de http://homeoequina.com.ar/caso-1/ o http://homeoequina.com.ar/publicacion-revista-amha-vol-77-2012-24-27-2/

Pero no debemos olvidar que la lucha contra esta enfermedad podría relacionarse con un postulado de Heráclito que dice: “Día a día, lo que eliges, lo que piensas y lo que haces es en quien te conviertes. Tu integridad es tu destino… es la luz que alumbra tu camino.”

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